En la cultura latina la muerte de una persona provoca el halago. En los obituarios y crónicas hagiográficas las luces apagan las sombras, tal vez para que el fallecido se lleve un buen recuerdo allí donde vaya. Es, sin duda, costumbre agradable, porque sería cruel que al dolor de la pérdida se uniese la tristeza de la censura. Por ello, los artículos que se escriben en caliente y a vuela pluma deben ser tamizados por la frialdad del tiempo, que tiende a situar a cada cual en su justo término, en una suerte de reparador equilibrio entre sus buenas y sus malas obras.

Si no conoces, estás desnudo. Si no creas, estás vacío, Si no compartes, no comunicas.
Fotografía de Nardo Villaboy.
En su libro “Comunidades y redes sociales, el desplome de las pirámides” Mauricio Tolosa desvela los orígenes etimológicos de la comunicación: hace 5.000 años los pueblos indoeuropeos fusionaron los vocablos “ko” (vivir juntos) y “mei” (intercambio). Surgía así la comunicación como un bien social al expresar la acción de “constituirse y ser juntos intercambiando”.
En España eludir el pago de impuestos está mal visto. Desgraciadamente, lo contrario, pagar impuestos no está bien visto o, al menos, no cuenta con el merecido aprecio social. Es la consecuencia de una cultura que toma a Rinconete y Cortadillo por dos tipos simpáticos o que asocia pillería a inteligencia. Una sociedad de costumbres fiscales relajadas que llega a pensar que las personas que dan con sus huesos en la cárcel por mover dinero al margen de la Hacienda pública no han sido suficientemente listas para evitar las rejas. Sin embargo, la condena debería ser sobre todo moral. Eludir la acción de la justicia por razones fiscales no habría de ser abordada como una dialéctica entre listos y tontos, o entre realmente listos y listillos, sino entre honestos y deshonestos.
Al abordar su relación con el nuevo mundo digital, nacido de la confluencia de las telecomunicaciones y la informática, los individuos reaccionan de tres formas distintas: pensando que podrán superar los años que les quedan de actividad laboral sin tener que sumergirse de lleno en los sistemas de información, mirándolos de reojo y delegando su gestión en terceros o aceptando en primera persona el desafío que plantean las redes.

El camino de la comunicación, marcado ya por la huella digital, debe llevarnos al oasis de la relevancia profesional.
En la presentación del Anuario de Dircom, Anne Gregory, presidenta de la Global Alliance for Public Relations and Communication Management, la federación que integra a asociaciones de comunicadores en todo el mundo, enumeraba las ‘megatendencias‘ que, a su juicio, impulsan la función que compartimos. A su observación he sumado mi reflexión, de tal suerte que he sintetizado siete grandes tendencias:
2014
La Asociación de Directivos de Comunicación (Dircom) acogerá en septiembre de este año el World Public Relations Forum, el octavo encuentro que promueve la Global Alliance for Public Relations and Communication Management, la federación mundial de organizaciones de comunicadores de la que formamos parte.

De pequeños nos acostumbramos a oír, a percibir sonidos, pero deberían enseñarnos también a escuchar a los demás. Cuando usamos los cascos estamos aislando nuestra capacidad de escucha, en un acto de egoísmo acorde con los tiempos de esta sociedad líquida. Fotografía de Patricil.
Semánticamente oír podría considerarse lo mismo que escuchar, pero ciertamente no lo es. Muchas organizaciones oyen y no escuchan o se escuchan solo a sí mismas. Escuchar en comunicación es un verbo que no se puede conjugar en reflexivo.
Percibir lo que los demás dicen de ti es una acción que está en el principio del pensamiento estratégico, imprescindible para asegurar el éxito de una conversación. De hecho, para la Global Aliance for Public Relations and Communication Management, “listening” es uno de los tres ejes de una nueva forma de concebir la comunicación. A escuchar se suma la conservación del carácter corporativo (la personalidad, la historia y los valores de una organización) y la promoción de las conductas éticas. Seguir Leyendo

Miles de smartphones son preparados para captar el momento del alumbrado de la Feria de Abril en Sevilla. Fotografía de José Manuel Velasco
Esta fotografía es un tweet en sí misma. Fue tomada el martes día 6 de mayo a las 00.00 horas, justo cuando se realizaba el alumbrado de la portada de la Feria de Abril en Sevilla. Miles de personas se agolpaban en las calle aledañas al recinto ferial a la espera del espectacular encendido de 236.000 bombillas (24.000 en la portada), el bautizo luminoso de una semana de fiesta. Si eran miles los que esperaban, eran miles también los que blandían sus móviles para captar el momento del alumbrado, sobre todo para poder compartirlo inmediatamente. Era una multitud on line.
El pasado día 14 de abril fallecía Wally Olins, calificado por el Financial Times como el profesional del branding y la identidad corporativa más reconocido en el mundo. En España su inspiración está presente en marcas como Indra, Vueling, AVE, Repsol, Yoigo, Bankinter y el ICEX. Solo una semana antes de su muerte a los 83 años acababa de publicar su último libro, «Brand new«.








