Una de mis últimas actividades como directivo de FCC ha sido la entrega de 400 pares de zapatos donados por los empleados del Grupo en Madrid a la Orden de Malta, como parte de la campaña "Nadie sin zapatos".

Una de mis últimas actividades como directivo de FCC ha sido la entrega de 400 pares de zapatos donados por los empleados del Grupo en Madrid a la Orden de Malta, como parte de la campaña “Nadie sin zapatos”.

Hoy he finalizado mi etapa en FCC, la empresa en la que he trabajado como director general de Comunicación y Responsabilidad Corporativa desde junio de 2009 y a cuyo comité de dirección he pertenecido. El cambio de ciclo que vive actualmente FCC es el momento adecuado para emprender un nuevo proyecto laboral y vital, que en esta ocasión será tan personal como profesional.

FCC ha iniciado 2015 con una nueva estructura accionarial, un nuevo consejo de administración y una nueva orientación estratégica. Es el principio de una nueva etapa que sigue al plan de transformación abordado en los últimos dos años por el equipo de gestión que ha dirigido con gran determinación el consejero delegado del Grupo, Juan Béjar, del que tengo el honor de haber formado parte. Con anterioridad, desde mi incorporación a FCC a mediados de 2009 hasta enero de 2012, trabajé al lado de Baldomero Falcones, en un tiempo marcado por los efectos de la crisis económica en los negocios de la empresa, especialmente en aquellos que tienen carácter cíclico, como Construcción y Cementos. Y durante todo este tiempo he sentido la cercanía y la bondad de la principal accionista del Grupo, Esther Koplowitz.

A todos ellos les agradezco la oportunidad que me brindaron para seguir aprendiendo. Han sido años difíciles, de grandes crisis, en los que he fortalecido mis convicciones acerca de la importancia de aplicar criterios profesionales, sobre todo cuando se trata de tomar decisiones que son dolorosas o pueden traer consecuencias incómodas. También me han permitido conocer a personas con grandes cualidades humanas, como muchas de las que han configurado mi equipo de Comunicación, que merecen la mejor de las suertes por su generoso esfuerzo y compromiso profesional.

Finalizo estas líneas dedicadas a mi etapa en el Grupo de Servicios Ciudadanos (rebranding del que me siento responsable) con una declaración de sincero afecto hacia Esther Alcocer Koplowitz, presidenta de FCC, a quien expreso mis mejores deseos de felicidad en su vida personal y de éxito en la empresarial. Deseos que hago extensibles a sus hermanas Alicia y Carmen y a sus respectivas familias.

Si durante toda mi trayectoria profesional he dejado que la razón encauce al corazón, ahora voy a permitir que sea el corazón quien guíe mis próximos pasos. Estoy convencido de que las emociones tienen el poder de cambiar no solo las percepciones, sino la propia realidad. Y, aunque está razonablemente planificado, lo que me provoca mi nuevo proyecto es, por encima de todo, mucha ilusión. Esta es la principal fuerza que me empuja a emprender, por fin, mi propio proyecto empresarial, en el que voy a intentar responder a los desafíos que nos plantea el nuevo mundo laboral, digital, relacional y comunicativo.

Quiero reinventarme para seguir siendo el mismo, es decir, para profundizar en los principios profesionales que me han traído hasta aquí y en los valores humanos que aprecio cada vez más. Coherencia en los comportamientos y consistencia en los afectos.

Hace ya 26 años dejé el periodismo en Asturias para venir a Madrid a probar suerte. Y la tuve, gracias en buena medida al apoyo moral de media docena de personas a las que he incorporado a mi esfera de cariños. Ahora quiero volver a probar suerte en los sectores de la consultoría de comunicación, la publicidad y el coaching. Es una idea largamente acariciada, que pretendía poner en práctica antes de cumplir los 50 años. Creo que no hay que dejar que los sueños se duerman en el regazo de las comodidades, arropados por las inercias y acunados por la seguridad de los contratos laborales. Como montañero que soy, me tienta la aventura, me atrae el vértigo.

Para avanzar hay que estar dispuesto a tropezar, y yo lo estoy. Pero en el peor de los casos tropezaré con mi propia ilusión.

 

6 comentarios

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Juan Repullés
01.02.2015 a las 10:29 Enlace Permanente

Querido José Manuel,
mis mejores deseos para esta nueva etapa profesional.
Un fuerte abrazo

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Pancho Tristán
01.02.2015 a las 21:59 Enlace Permanente

Mucha suerte, montañero!

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Luis
03.02.2015 a las 11:23 Enlace Permanente

Mucha suerte en este nuevo camino que emprendes.
Un abrazo

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JMV
17.02.2015 a las 13:48 Enlace Permanente

Muchas gracias.

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JMV
17.02.2015 a las 13:50 Enlace Permanente

Muchas gracias. Busco el aire puro,los cielos despejados y la promesa del camino que suelen regalar las montañas.

006
JMV
17.02.2015 a las 13:50 Enlace Permanente

Muchas gracias.

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