La derrota ante el Sevilla provocó un nuevo desplante de Mourinho hacia sus jugadores.

 

Reconozco que fui madridista. No sé muy bien por qué. Tal vez porque mi padre lo era -y lo sigue siendo-  o porque cuando era pequeño el Real Madrid solía ser el equipo que representaba a España en las competiciones europeas. Bien es cierto que soy forofo de casi nada y que si tengo que decantarme por un club de fútbol lo hago por el Sporting de mi tierra asturiana o puntualmente por el pequeño que se enfrente al grande.

Tampoco sé muy bien por qué dejé de ser seguidor del Real Madrid. Profundizando en las causas de mi desafección blanca sólo encuentro un punto de inflexión: el día que dije no a la posibilidad de trabajar en el Real Madrid, porque su oferta me permitió comparar mis valores profesionales y personales con los que transmitía el club de Chamartín, presidido entonces por Ramón Calderón. Y mi decisión fue absolutamente coherente con mi forma de pensar y de actuar.

En los últimos años el Real Madrid me ha dado muchas razones para reafirmarme en mi alejamiento: luchas de poder para ocupar el palco, irregularidades en los procesos electorales, operaciones urbanísticas que han cambiado el sky line de la capital, fichajes escandalosamente caros, jugadores caprichosos que no son ejemplo ni dentro ni fuera del terreno de juego  y, sobre todo, el lamentable comportamiento de un entrenador que dejará una mancha imborrable en la historia del club.

El fichaje de José Mário dos Santos Mourinho Félix, conocido como Mou, aprobado por una junta directiva monolíticamente dirigida por Florentino Pérez, quien en su entorno reconoce que el fútbol le hace perder la frialdad que hasta la fecha ha mostrado en el mundo de los negocios, es muy simple: traer a un entrenador con una gran autoridad sobre un equipo formado por individualidades de muy distinta procedencia para intentar batir al mejor Barça de la historia. No había tiempo para construir una cantera porque el único objetivo era ganar cuanto antes. Casi lo contrario de lo que representaba Vicente del Bosque, a quien la directiva del Madrid despidió por su bonhomía, interpretada como blandura de espíritu.

El único valor de Mourinho coincide con su apresurada misión: ganar a toda costa y coste. Ese ‘valor’ es el único que actualmente transmite el Real Madrid, de tal forma que cuando pierde o empata los madridistas se quedan huérfanos de mensaje. No son pocos los aficionados que pensaban que el portugués era un mal menor, aunque necesario, y que ahora temen que el mal que está causando sea de mayor calibre.

¿Dónde ha quedado el señorío del Madrid, su elegancia con los árbitros, su absoluto respeto al contrario, la humildad de algunas de sus estrellas o los aplausos del público del Santiago Bernabeu a un contrario que se deja la piel en el campo? Quedan aún buenos ejemplos, como el de un siempre humilde Iker Casillas o el sobrio Xavi Alonso e incluso se intuye una cantera que a buen seguro atesora chavales deseosos no sólo de jugar en el primer equipo, sino también de lucir orgullosos los colores del club.

“En el fútbol sólo vale ganar; y, en el caso del Madrid, ganarlo todo”, aseguran quienes justifican la permanencia de Mourinho, aunque ya se percibe el rechazo que causa su reprobable conducta. Sin embargo, cuando fías todo tu capital reputacional a la victoria, la distancia entre el cielo y el infierno es apenas un gol.

No es verdad que el bálsamo de la victoria todo lo cure. Es una evidencia que una política que descuida otros valores está condenada a figurar en los libros de historia como una gran derrota moral. Incluso en el corto plazo intuyo que el mayor adversario deportivo del Real Madrid ganará simpatías a pasos agigantados. Y más simpatía se traduce en más camisetas, más socios, más entradas, más partidos de exhibición, más ingresos y, sobre todo, que los mejores jugadores, que no son siempre aquellos que marcan más goles, prefieran jugar en el Barcelona, que está demostrando que es “mes que un club”.

Al practicar lo contrario que el equipo Pérez-Mourinho, el Barça de Pep Guardiola ha logrado además desprenderse de una cuota de carga política, movimiento que adquiere un gran valor en las actuales circunstancias de Cataluña. Si son inteligentes, Sandro Rosell y Tito Vilanova sabrán defender la autonomía del club frente a las apelaciones del nacionalismo catalán.

Mourinho se irá y cuando lo haga dejará un gran cráter moral. Es posible que el Madrid de Mou gane algún título más, pero es seguro también que seguirá perdiendo espacio en los corazones de los que un día fuimos madridistas y tal vez estamos deseando que nos den razones para volver a serlo.

Por ello, en una visión de largo plazo, cuando más gane Mourinho más pierde el Madrid.

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[…] Este post nace de una reflexión sobre un post de José Manuel Velasco en su blog: Mourinho: pecado y penitencia del Real Madrid. […]

8 comentarios

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Juan Pablo
17.09.2012 a las 10:11 Enlace Permanente

Actuar bajo los influjos del forofismo impide razonar con claridad. Yo lo he sufrido en alguna ocasión y las consecuencias no suelen ser como para sentirse orgulloso. Los actuales dirigentes del Madrid, con el presidente a la cabeza, son unos forofos. Y, claro, sus pautas de comportamiento influidas por esa actitud hacen que los triunfos del rival se conviertan en derrotas propias. Si, además, tu equipo tambiñen pierde y se distancia considerablemente del máximo rival, la cosa puede alcanzar tientes dramáticos. Así, Mou representa lo que le transmiten desde al club. Y no quiero defender al portugués, sólo reflejar que actualmente es el reflejo de “una forma de hacer Real Madrid” que no va en sintonía con los valores básicos que han hecho de este equipo el más grande de la historia del fútbol. Y ese posicionamiento no hay que perderlo porque, al margen de los triunfos, son las señas de identidad que siguen millones de aficionados en todo el mundo. Alguien debería decirselo a Mou pero también al presidente. Y si un jugador dice que no está feliz en este equipo, lo mejor es escucharle y buscarle otro sitio donde pueda recuperar la alegría. Para terminar sólo decir que está claro que algo pasa en el seno de ese vestuario para que a estos tíos que el año pasado batieron record en la Liga, algunos campeones del mundo y de Europa, realicen ahora su trabajo con poco entusiasmo. Quizás Mou deba rectificar su actitud y convertirse, si es capaz, en el líder que necesita el equipo. El tiempo lo dirá.

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Juan Repullés
17.09.2012 a las 13:34 Enlace Permanente

¿En que mundo vivimos para que un tipejo tan impresentable, mediocre, zafio e ignorante se haya convertido en un modelo de éxito? No sólo tiene la culpa de que cada vez me guste menos el Real Madrid. También es responsable de que esta sociedad me parezca cutre, inmoral y hortera.

003
JMV
17.09.2012 a las 22:03 Enlace Permanente

Es un síntoma, un mal síntoma.

004
Pedro Montoya
18.09.2012 a las 17:42 Enlace Permanente

Por una razón muy común, como la que tu padre fuera seguidor de un club, en mi caso del Aleti, soy del Aleti. Eso no me ha impedido nunca reconocer el señorío y la grandeza del mayor rival deportivo de mi Aleti del alma, hasta la aparición del grupo portugués (Mourinho, Pepe, Cristiano y cia) que alentados y consentidos por un presidente, que como bien dices, ha optado solo por el valor efímero de la victoria, ha descuidado el resto de valores que han construido la historia del Real Madrid.
Mi opinión es que están haciendo un flaco favor a los jóvenes, que continuamente bombardeados por los medios de comunicación, reciben discursos de tipos orgullosos, vanidosos, prepotentes………
Te felicito por la reflexión y la subscribo al cien por cien.
En fin, “el futbol NO es así”

005
Juan Repullés
18.09.2012 a las 17:45 Enlace Permanente

José Manuel, tu post, como tantas veces, me ha hecho reflexionar. ¿Representa Mourinho con el tipo de marca que la sociedad -o parte de ella- demanda? Si quieres, puedes leer mi reflexión en http://blog.margen.com/2012/09/mourinho-la-mancha-negra/.
(Y perdona la autopromoción, pero creo que si merece pensar en qué nos está pasando…)

Un abrazo,

006
JMV
18.09.2012 a las 20:41 Enlace Permanente

Es curioso: el Aleti, tu Aleti, no ganará muchas veces, pero transmite valores muy positivos. Si ganase, sería la bomba…

007
silver price
20.09.2012 a las 04:03 Enlace Permanente

Yo iré al Calderón y no silbaré cuando suene el himno por respeto a todos los españoles tolerantes y abiertos en la cuestión nacional. Pero que conste que, en mi opinión, ni debería sonar la marcha real, ni la copa debería llamarse del Rey, ni deberían entrar nunca ni el Príncipe ni ningún político a los palcos de los estadios . Y también pienso que habría que atender a las votaciones de los parlamentos vasco y catalán en demanda de selecciones propias. Aquí o nos despolitizamos todos o pinchamos el balón.

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JMV
20.09.2012 a las 21:25 Enlace Permanente

Política y balón ruedan mal juntos.

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