21Nov
2018
Escrito a las 1:10 pm

El refrán que encabeza este artículo viene a cuento del V Foro Porcino Internacional. Cuatro profesionales de la comunicación y el marketing tuvimos la oportunidad de participar en la mesa redonda que anticipó a la clausura. Los promotores de la conferencia, Interporc, la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Porcino de Capa Blanca, mostraron de esta forma su convencimiento de que la comunicación es una función relevante para gestionar los desafíos que afronta el sector.

Comunicar o no comunicar, esa no es la cuestión. No puede serlo en un sector que mueve 6.000 millones de euros, que gestiona 30 millones de cabezas, que realizó 50 millones de sacrificios en 2017 (en un país de 46 millones de habitantes) y que produce 4,3 millones de toneladas de carne. España es el cuarto productor de carne del mundo, pero el que más animales vivos tiene, tanto es así que todos los años nacen ocho millones de lechones, 20 veces más que niños.

Y no puede serlo para una asociación interprofesional que, según relató su director general, Alberto Herranz, ha gestionado 73 crisis en los últimos meses. Una de ellas fue una información errónea publicada el pasado verano por The Guardian, en la que afirmaba que se había disparado la preocupación en España por el impacto medioambiental del sector porcino al superar su censo el número de habitantes. A raíz de este artículo algunos medios publicaron que “en España ya hay más cerdos que personas“, sin contrastar la exactitud de tal afirmación. Interporc se tuvo que emplear a fondo para explicar que no se había producido tal sorpasso, ya que el medio británico había confundido el número de cabezas con el de sacrificios.

 

 

El cerdo es una industria no suficientemente conocida para el gran público, que, sin embargo, consume con gusto y orgullo patrio el alimento más afamado de nuestro país: el jamón. Este consumo está amenazado por los movimientos que culpan a la carne de algunos de los males de nuestro tiempo (el exceso de proteínas, la obesidad, el maltrato animal y el calentamiento global, entre otros). El número de veganos en el mundo, por ejemplo, ha crecido un 350% en los últimos diez años, lo cual ha dado lugar a que algunas empresas de alimentación hayan inventado la carne sin carne (las mal denominadas “hamburguesas veganas”).

El sector tiene que hacer frente a estos desafíos con una estrategia de comunicación común, firme, coherente y consistente. No es suficiente que la asociación que agrupa a los principales productores, Interporc, asuma el liderazgo en los procesos de comunicación. Las empresas productoras y transformadoras han de implicarse activamente en tales procesos, con el fin de construir un mensaje poderoso, proteger y hacer crecer la reputación de la industria, combatir los ataques de la competencia económica e ideológica y contribuir a crear una marca global en torno al cerdo español.

Porque un sector que no comunica bien, no come jamón.

 

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