Este es símbolo propuesto para sustituir al que representa a una persona mayor con un bastón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En España hay 8,7 millones de personas mayores. Es un colectivo en crecimiento, tanto en número como en capacidad económica y esperanza de vida. Los medios de comunicación deberían prestarles más atención y, sobre todo, cuidar su lenguaje al referirse a ellos, evitando estereotipos o generalizaciones que no reflejan su diversidad. Sin llegar a eufemismos como “juventud acumulada” para referirse a la experiencia que se atesora con los años, las personas mayores son mucho más que jubilados, abuelos, desocupados y, por supuesto, ancianos.

La importancia de tratar adecuadamente a las personas mayores fue el tema de la jornada organizada por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) con la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) y el Foro Lidea. Tuve la oportunidad de participar en representación del colectivo profesional de los comunicadores, quienes también hemos de ser sensibles al tratamiento que damos a las personas mayores en nuestras comunicaciones y contenidos.

En el trascurso de la misma el Foro presentó el Decálogo Lidea de buen trato periodístico a las personas mayores. Reproduzco a continuación las diez ideas:

1. Imagen positiva. Se debe ofrecer una imagen plural de las personas mayores, con actividades cotidianas y con personas activas, dinámicas y alegres. Según el tipo de noticia, la imagen que acompañe debe representar la realidad de las personas mayores.

2. El término correcto es “personas mayores“. No usar denominaciones inadecuadas, tales como “viejos“, “ancianos” o “tercera edad“.

3. En general, no usar el término “abuelos”. No todos son abuelas/os. Excepto que sea una noticia relacionada con sus nietos, hemos de referirnos a ellos como “personas mayores“.

4. No referirnos en términos de propiedad.  No les digamos “nuestras personas mayores“, sino “las personas mayores de nuestra sociedad“. Ni las personas, ni los colectivos deben ser tratados en términos de propiedad. Si se quiere dar un trato de proximidad, es mejor hablar de nuestro entorno o sociedad.

5. No generalizar. No se debe decir o escribir “todas las personas mayores…“. Se trata de un colectivo muy heterogéneo, con grandes diferencias de edad y variaciones de salud, cultura, diversidad o estilo de vida.,

6. Evitar errores en lenguaje de género. El decálogo sugiere no hablar de “los mayores” salvo que sea una noticia referida a “hombres mayores“. Lo correcto es hablar de “personas mayores“. Por cierto, hay un 32,9% más de mujeres que de hombres.

7. Son fuente de información a consultar. Se debe contar con las personas mayores al hablar de ellas, “darles visibilidad en los medios y que sean fuente directa de información y opinión“.

8. No son clase pasiva, aportan a la sociedad. Las personas mayores en España “consumen y generan todo tipo de bienes, servicios y cultura“.

9. Usar los términos modernos y adecuados. En temas específicos el decálogo recuerda que se han de evitar términos obsoletos, como “asilos“. Es más adecuado hablar de residencias o centros residenciales para mayores. Solo el 5% de las personas mayores viven en este tipo de centros.

10. Adultos y ciudadanía de pleno derecho. No compararles o tratarles como niños, son personas adultas y ciudadanos de pleno derecho. “Las personas mayores han construido con sus aportaciones, trabajos e ideas la sociedad en la que vivimos. Participan y aportan en todos los aspectos de nuestra sociedad”.

Personalmente me permito hacer una enmienda a este decálogo. No hay que ofrecer una imagen siempre positiva de las personas mayores, sino la que corresponda en coherencia con la información que se esté proporcionando. De la misma forma que hay evitar generalizaciones vinculadas a la enfermedad, un estado de desocupación o discapacidades funcionales también se debe huir de los bancos de imágenes que proporcionan escenas de una felicidad impostada y no representativa de la media del colectivo.

 

Dejar un comentario

*