El Trust Barometer detecta la preocupación por la utilización de las fake news como arma de guerra.

 

Los periodistas y el periodismo deben jugar un papel fundamental en la lucha contra la desinformación. Esta es una de las principales conclusiones del informe elaborado por la Commission High Level Expert Group on Fake News and Online Disinformation promovido por la Comisión Europea.

La Comisión consideró que el foco del informe debería estar en la desinformación. Las fake news son una de las manifestaciones de un fenómeno que definen como “información falsa, inexacta o engañosa que es diseñada, presentada y promovida intencionalmente para causar un daño público o con fines de lucro“.

En el prólogo, la comisaria para la Economía y la Sociedad Digital, Mariya Gabriel, señala que el informe ha sido impulsado por cuatro principios: promover la transparencia para que los ciudadanos conozcan el origen y la financiación de las fuentes de información; garantizar la diversidad de la información tanto on line como off line  para facilitar la forja de criterio, aumentar la credibilidad de la misma; y fomentar la inclusión para consensuar soluciones de largo plazo con todos los actores implicados.

Madeleine De Cock Buning, presidenta del grupo integrado por 39 expertos, apunta que las recomendaciones dirigidas a la Comisión Europea, a los Estados miembros y a todos los grupos interés, especialmente a los medios de comunicación y organizaciones de la sociedad, civil, están orientadas en el corto plazo “a proporcionar respuestas a los problemas más apremiantes” y en el largo “a incrementar la resiliencia social a la desinformación y crear un marco que facilite la evaluación de las medidas adoptadas”.

El grupo concluye que las políticas contra la desinformación deben apoyarse en cinco pilares:

1. Aumentar la transparencia de las noticias on line, lo cual implica un conocimiento adecuado de los sistemas que permiten su circulación.

2.Promover la alfabetización mediática e informativa para contrarrestar la desinformación y ayudar a los usuarios a navegar por el universo digital de los medios.

3. Desarrollar herramientas que permitan a los usuarios y periodistas abordar la desinformación y fomentar un compromiso positivo con tecnologías de la información en rápida evolución.

4. Salvaguardar la diversidad y la sostenibilidad del ecosistema europeo de medios de comunicación.

5. Promover la investigación continua sobre el impacto de la desinformación en Europa para evaluar las medidas adoptadas por parte de diferentes actores y ajustar constantemente las respuestas.

En el apartado de acciones, el grupo de expertos invita a todas las partes interesadas a constituir una coalición que desarrolle un código de buenas prácticas basado en diez principios, entre los que destaca el denominado “follow-the-money“, es decir, clarificar al máximo cuál es la fuente de financiación que está detrás de una información, especialmente si se trata de contenido pagado (publicidad explícita e implícita).

También recomiendan que se debe empoderar al usuario mediante herramientas tecnológicas que le permitan seleccionar adecuadamente las fuentes de información y preservar su capacidad para elegir. Este mismo término, empoderamiento, es utilizado para subrayar la relevancia en la lucha contra la desinformación por parte del colectivo de periodistas, cuya libertad de expresión y pluralismo han de ser protegidos por las instituciones nacionales y europeas. En esta misma línea, invita a las plataformas de información a crear mecanismos y herramientas de control de la veracidad de la información, a invertir en la formación de los periodistas y en proyectos que favorezcan la innovación.

En síntesis, el informe recomienda más transparencia, un mayor empoderamiento tecnológico y de criterio de los consumidores de la información y un refuerzo del papel de los periodistas como garantes de la libertad de expresión y la calidad de las noticias.

 

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